Voluntarios del Proyecto Isaías y Caleb Regresan a Región MAC después de Impactar Eurasia por Cristo
La visión nació en el corazón de tres regiones hace seis años. ¿Cómo pudo Latinoamérica (Regiones SAM y MAC) proporcionar un ministerio intercultural, la salida de algunos jóvenes sintiendo el llamado a las misiones? ¿Cómo podría Eurasia utilizar estos jóvenes talentosos y apasionados catalíticamente para transformar parte de su región? Proyectos Isaías y Caleb fueron las respuestas.
Después que la invitación fue presentada, se llevó a cabo un proceso arduo de selección. Siete misioneros de MAC fueron seleccionados:
Proyecto Caleb:
Jorge David del Ángel de Monterrey, México (Distrito Noreste)
Irene Quiñónez Soto de Tijuana, México (Distrito Noroccidental)
María Eugenia Rodríguez de Monterrey, México (Distrito Noreste)
Vanessa Cruz Blandino de Managua, Nicaragua (Distrito Central)
Proyecto Isaías:
David Campos Martínez de San Salvador, El Salvador (Distrito Central)
Enrique Rasgado Raymundo de Mesquite, México (Distrito Oaxaca)
Jorge Benjamin Cruz de Puerto Barrios, Guatemala (Distrito Atlántico)
Estos jóvenes se lanzaron a un año de entrenamiento para sus asignaciones y en julio de 2007 ellos fueron enviados (con seis misioneros de SAM) a ministrar en Eurasia. La meta de Proyecto Caleb fue impactar España, Portugal e Italia por medio de relaciones evangelísticas e iniciar Centros Familiares Cristianos (el término “célula” es evitado severamente en ese contexto por varias razones culturales) en esos países. Proyecto Isaías fue encaminado a impactar Medio Oriente a través de relaciones evangelísticas, especialmente entre musulmanes. Los resultados han sido sorprendentes.
Mark Ryan, superintendente del Distrito en España, comentó que, hace dos años había seis iglesias del Nazareno en toda España, ahora hay 10 iglesias organizadas y/o misiones-tipo iglesias. El distrito recibió nuevos miembros este año pasado más que nunca antes habían recibido en la historia de la Iglesia de Nazareno en España. Los misioneros y líderes de la iglesia en el país de Medio Oriente, donde tres voluntarios de MAC fueron a ministrar, dijeron que ellos están contentos con el trabajo de los misioneros y que puertas han sido abiertas en áreas que jamás podrían haber sido abiertas sin su participación.
En julio 24 de 2009, los siete misioneros voluntarios de México y América Central regresaron a su región con una entusiasta bienvenida. Nazarenos los recibieron en el aeropuerto de San José, Costa Rica, con cámaras y una pancarta firmada por misioneros, líderes de la región y familiares. El grupo pasó la siguiente semana en cuestionarios y evaluaciones en las oficinas de la Región y en el Seminario Nazareno de las Américas (SENDAS) en San José. Mientras se adaptaban al nuevo horario, nos contaban historias de cómo Dios hizo en ellos y a través de ellos tocar a España y el Medio Oriente por Cristo. Compartieron en tres zonas de Costa Rica donde cientos de personas vinieron a escuchar sus testimonios y ofrendar para el soporte del curso de su ministerio.
Ellos evaluaron su tiempo de entrenamiento y sus experiencias en el ministerio, con miras de mejorar en el futuro en el despliegue de los siguientes misioneros de la región. Recibieron entrenamiento en cuanto a reintegración al choque cultural y para el tiempo de acoplamiento en su hogar durante los siguientes meses.
Finalmente el 31 de julio de 2009 los siete jóvenes regresaron a sus países y a sus familias para continuar preparándose en el ministerio intercultural. Los siete estarán sirviendo en varios ministerios: unos como pastores, otros como plantadores de iglesias y todavía otros como misioneros contratados de MAC. Uno de ellos regresará a Eurasia a trabajar dos años más en el campo donde se inició su ministerio.
En nombre de las iglesias locales y distritos que con sacrificio invirtieron sus ofrendas y oraciones con el fin de sostener a estos siete misioneros, quisiéramos decir que ha sido un privilegio para la Región MAC enviarlos y será un honor colaborar con sus ministerios, aquí y en el extranjero. Gracias por invertir en la vida de miles que han sido tocados por Cristo a través de ustedes. Gracias por permitir a México y América Central verdaderamente aprender a mandar nuestros propios misioneros al mundo.