Cada cristiano está llamado a vivir un tiempo definido, una generación y
¡TODO TERMINA! Cada uno vive su presente y hace la historia siendo responsable
de la influencia que pueda dejar en ella. Es responsable ante Dios de su
destino, su entorno y lo que le toca vivir y debe ser capaz de transformarlo
bajo las directrices del Espíritu y la Palabra de Dios.
Ministerios de Escuela Dominical está incluyendo el discipulado en este
gran ministerio. No lo está incluyendo como un programa más, sino como una
forma vida para cumplir el mandato dado por nuestro Señor (Mateo 28:18-20).
El hacer discípulos no es sólo un programa de clases, ¡es la vida misma! Es
conocer a la persona y convertirse en su sombra acompañándola en su vida diaria.
Quizá debemos detenernos un poco y distinguir entre ser discípulo y hacer
discípulos. No se puede hacer discípulos si no somos discípulos; es como ser
padres sin haber sido hijos. Primero nacemos y vivimos como hijos y luego nos
convertiremos en padres. El discipulado es una vida, que debemos vivir. Para
discipular a otro, primero tengo que ser discípulo, Juan 15:9-11. El ser
discípulo es un compromiso de seguir a Jesús sin importar lo que pase (Juan
6:66-69). El ser discípulo de Cristo es una decisión que nos acompañará toda la
vida y alcanzará todos los niveles en que nos movamos: escuela, trabajo, hogar,
vecindario, iglesia, etc.
Cuando hemos aprendido a ser discípulos y a vivir bajo el señorío de
Cristo, estamos listos para hacer discípulos. Hacer discípulo es un mandato
dado por Dios a través de Jesucristo en la Gran comisión. Un discípulo es una persona nueva
en Cristo a quien debemos acompañar en la nueva vida de fe que comienza. Es
decirle: aquí estoy, como lo está Cristo y puedes confiar en mi. Es enseñarle
todas las cosas que Jesús nos enseñó (Mateo 28:20).
Que duro es cuando escuchamos que un bebé fue abandonado en un basurero, en
una puerta o en un hogar de huérfanos llorando sin saber lo que le ha tocado
vivir. Cuando alguien conoce al Señor y lo dejamos a la deriva estamos haciendo
lo mismo que esas personas que traen niños al mundo y lo dejan abandonado. Esto
ocurre si evangelizamos y no damos seguimiento a las personas.
Es importante que las personas que llevan años de ser discípulos y
transitar por la vida cristiana se conviertan en discipuladores. La Escuela Dominical
puede ser un buen espacio para encaminar esta labor tan importante.
¡Decídase hoy a ser un fiel discípulo de Cristo capaz de formar discípulos!
Dra. Patricia Picavea
MEDD Región MAC